5 ene. 2012

Ociosidad pre 2012

Cuando vas a comprar en fechas tan señaladas como la navidad, no se te ocurre que en cada rincón de tu centro comercial aguarda un monstruo dispuesto a atacarte hasta destruir tu moral. No te das cuenta porque vas a los tuyo, pensando en cosas de la rutina, rutina por la que hace dos semanas que ya ni te miras al espejo más que para pintarle los labios.


Entras a ese almacén de ropa comunmente llamado Primark y tras rozarte con todo tipo de gente, de extraviar varias veces a quien te acompaña y de no perder detalle de la sección zapatillas de estar por casa, terminas en la kilométrica cola de los probadores con una cesta que pesa más de lo que podías imaginar para cuatro trapos. Estos sitios tienen un sistema bastante... Patético respecto a las prendas con las que puedes entrar a esa estrecha cabina llena de espejos y una cortina, pero no pasa nada, solo llevas dos cosas que te quieres probar así que sin problemas pasas y te vas a tu lugar de siempre, que apenas tiene gente. Eres alguien de costumbres fijas.


Entras en ese habitáculo, cúbico y claustrofóbico, hasta el culo de cuchicheos y conversaciones ajenas y dejas las cosas en el banquito si tienes la suerte de que hay uno. Es entonces cuanto tú, insensata, te giras ante esa guillotina llamada espejo. Retrocedes un paso de la impresión, tu mirada quiere huir pero estas atrapada por tres espejos y no podrias decir en cual te ves mas horrorosa.


Sin saber cómo, tu pelo parece sacado de una pelea de pájaros, el sudor de cargar las bolsas, mas la gente, mas la calefacción a toda pastilla, han hecho estragos con tu escueto maquillaje, pero lo que te alarma no es eso... ¿HACE CUANTO QUE NO TE MIRAS EN EL ESPEJO? Te acojonas, realmente no tienes idea de como puedes salir de casa así. Ves tus kilillos de más multiplicados e inexplicablemente te fijas en que tienes los pies muy pequeños. Desde ahí el desastre... Encuentras tanta cantidad de fallos en ti misma que terminas por salir corriendo, maldiciendo a la navidad y sus compras, esperando no encontrarte con ningún asesino en cuya superficie te reflejes.